José el de la Tomasa, extraordinario cantaor, señala que su inspiración la obtiene de la alegría y la tristeza de la vida: no estamos ante un cantaor místico. Poseedor de una formación musical excepcional, desde la música Barroca a los estilos más complicados del "free Jazz", es capaz de tararearlo todo. El registro de su voz es amplio, diverso y potente, un perfecto instrumento para cantar los más complejos "palos" (estilos) flamencos como las "siguiriyas", las "soleás" y las "granaínas".

Es importante señalar que José el de la Tomasa escribe las coplas que canta, algo poco ususal entre los cantaores de flamenco. Su poesía, llena de ingenuidad y lirismo, encaja perfectamente en los cantes para la que es creada. Para aquéllos que estén interesados en sus escritos, José el de la Tomasa ha publicado un bello libro titulado "Alma de Barca" que contiene la mayor parte de su poemario.